La verdadera importancia del valor de la identidad, el credo, la raza, la cultura y el género en una sociedad.

Por: CT. Álvaro Eduardo Farfán Vargas

Observamos como en algunas culturas modernas se han vuelto más incluyentes y se abordan estos temas que en el pasado eran vedados o causaban revuelo como lo son, por ejemplo la diferencia de género, la identidad sexual, la creencia religiosa, la raza o cualquier cosa que marcará una diferencia peculiar en algún individuo.

Esto de manera absurda en el pasado permitió que se marginaran algunos grupos sociales y que se impusieran otros como si fueran seres superiores o de mejor genética. Errores que causaron inequidad, abusos, injusticias y hasta muertes en toda la humanidad. Dinámicas vivenciales que han marcado nuestra historia y que dejan muchos aprendizajes para una sociedad con nuevas miras en su evolución.

Sin embargo, todo extremo es vicioso y si bien es cierto que estas diferencias nos hacen únicos, no significa que estas también se conviertan en el caballo de Troya para que oportunistas de momento generen divisiones, victimizaciones, luchas de poderes, o lo usen como estrategia para catapultar el logro de objetivos particulares, sino por el contrario, que ellas nos permitan comprender que la complejidad del mundo obliga a que todos somos complementarios y necesarios para hacer las cosas mejor.Cada institución es un pequeño fragmento de la sociedad y cada individuo que la compone es parte fundamental de dicho fragmento, y es en esa convivencia que se generan las herramientas precisas para que se construyan unos objetivos en común.

No se puede discursar de equidad si se promueve la rivalidad o hablar de inclusión si en la práctica hacemos lo opuesto ya que el respeto mutuo, la aceptación de las diferencias y el valor por el otro, más allá de preceptos, nos hacen mejores y más fuertes, y este debe ser el verdadero ideal que se promueva desde la equidad de identidad y género. Respetemos las diferencias, en esto se halla intrínsecamente inmersos los valores que nos enseñaron en casa, que aunque han cambiado con el paso del tiempo, nos hacen parte de una sociedad, aportando así al desarrollo de la misma y a la búsqueda de objetivos en común.

𝑳𝒂𝒔 𝒅𝒊𝒇𝒆𝒓𝒆𝒏𝒄𝒊𝒂𝒔 𝒏𝒐𝒔 𝒉𝒂𝒄𝒆𝒏 𝒇𝒖𝒆𝒓𝒕𝒆𝒔 y 𝒆𝒍 𝒓𝒆𝒔𝒑𝒆𝒕𝒐 𝒏𝒐𝒔 𝒖𝒏𝒆.

#𝕷𝖆𝕮𝖔𝖑𝖚𝖒𝖓𝖆𝕯𝖊𝖑𝕮𝖆𝖕𝖎

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